Este Ideario es un instrumento válido para profundizar el don de la comunión, indispensable para asumir el desafío de nuestra misión. Agradecemos a docentes, Hermanos y colaboradores por su participación y contribución en lo que será una fuente de riqueza para nuestras comunidades educativas.
Gracias también a quienes nos precedieron porque al legarnos el mensaje de la educación como un servicio de sabiduría, entrega y sacrificio nos recuerdan a su vez la hermosura de nuestra misión: decir a los niños y jóvenes que la fraternidad es posible, que el mensaje evangélico es verdad y vida; que Dios camina con no- sotros, hoy, aquí, ahora y para siempre.